
Tanatología
¿Qué es la Tanatología? Sanar a través del adiós
Muchas veces pensamos que la Tanatología es solo el estudio de la muerte, pero en realidad, es una celebración de la vida.
Es la disciplina que nos toma de la mano para encontrar un sentido profundo a los finales, ayudándonos a sanar y a recordar que, incluso tras una gran pérdida, es posible volver a vivir con plenitud.
Aunque su nombre proviene del griego Thanatos (muerte) y Logos (sentido o estudio), su propósito va mucho más allá. La tanatología nos acompaña en cualquier pérdida significativa: desde la partida de un ser querido, hasta el fin de una relación, la pérdida de un empleo o un cambio de vida inesperado.
Su objetivo es brindarte las herramientas profesionales para transitar el dolor y transformarlo en aprendizaje.
Entendiendo el duelo: El duelo no es una enfermedad, sino una respuesta de amor. Es ese torbellino de pensamientos, emociones y sensaciones físicas que experimentamos cuando algo que valoramos profundamente deja de estar presente. Es un proceso natural, necesario y profundamente humano.
Todos somos diferentes, por eso cada individuo tiene un tiempo y un proceso personal para reencontrar el equilibrio ante la pérdida.

Tanatología


¿Qué tipo de ayuda brinda un tanatólogo?
Ayuda al paciente a pasar por el proceso de duelo tratándolo con respeto, empatía, compasión, sin juicios y con una escucha activa, conservando siempre el respeto del tiempo que cada uno tiene en su proceso ya que cada individuo es único y tiene procesos diferentes.
El Tanatólogo ayuda a que ese tránsito hacia la aceptación de la realidad sea un camino hacia el amor y la comprensión.
“Porque eso es la muerte: vivir ese instante dominado
solo por ese instante.”
Juan Benet
Algunos síntomas de manifestación del duelo
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Trastornos del sueño y alimenticios
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Vacío en el estómago
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Conducta distraída
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Opresión en el pecho y garganta
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Aislamiento social
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Evitar contacto con pertenencias del fallecido
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Llorar y/o suspirar
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Evasión de los recuerdos y de los sentimientos
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Debilidad muscular
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Falta de energía
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Dolor de cabeza y sequedad de boca
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Tristeza y angustia
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Ira, frustración y enfado
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Ansiedad
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Soledad, abandono
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Dificultades de concentración
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Shock
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Distorsiones cognitivas
“La muerte es el comienzo de la inmortalidad.”
Maximilian Robespierre